Hojas de cuadernos flotantes.

Por Amalia Sato

A propósito de la función de Nieve,

basado en un relato de Kawabata, por

Diego Posadas y Ma Eva Blotta, en el

espacio Escalera.

Una práctica de la dispersión. 

Hojas sueltas sostenidas sombreando leves

las paredes como prueba de su ondular. 

Una modalidad ya probada: Ukiyoe:

grabados del mundo flotante. 

Y coinciden con el tamaño de una palma de

la mano, como el cuento del género que

Kawabata inventó y que Diego Posadas

transformó en una obra de kamishibai. 

En los e mails iniciales decía Alma: me

impresiona es la posibilidad que se da

Diego de volver a bocetar la obra, diez años

después de haberla creado. Me viene a la

mente la temporalidad paradojal de Lógica

del sentido de Deleuze:" Aión es el tiempo

indefinido del acontecimiento. La línea

flotante que sólo conoce las velocidades y

que no cesa a la vez de dividir lo que ocurre,

en un demasiado tarde y un demasiado

pronto simultáneos, un algo que sucederá y

que a la vez acaba de suceder." Y lo veo en

el kamishibai Nieve: ese personaje en esa

habitación, escapado del Chronos, el tiempo

organizado de la medida que fija cosas y

personas.

Y decía Diego: me gustaría ampliar el

territorio que ya asoma en el Kamishibai.

Recorrer ese hotel (palier, ascensor, salón

comedor, pasillos, muebles de las

habitaciones, vistas desde la ventana). El

lugar donde se reencuentra con los seres

que lo amaron en el pasado. Un pasado que

se actualiza en cada nueva visita (cada año

suma experiencias vividas/soñadas).

Entonces, Hojas de cuadernos flotantes.

También una práctica de la expansión y la

miniaturización y del cambio de género y de

la proliferación en los escenarios más

inéditos. Hoy, en Escalera.