Sergio Avello y Alfredo Prior

Hit Tokonoma 

Por Amalia Sato

Avello y Prior traspasan cierto control: ahora les interesa dominar el marco del marco, por eso esta muestra: evocación de altares, recovas, relicarios, esos espacios instituidos. La puesta en escena supervisada al milímetro como el tokonoma de Sen no Rikyu del que habla Italo Calvino: con la inclinación exacta que permitía la vista del mar infinito por una mirilla entre dos setos. 

Concéntrense en el zócalo, observen el tatami, registren la sutil putrefacción del mundo vegetal que se les presenta, armonicen la tríada de pintura, arreglo floral y espacio. Disfruten de esta versión de still life digna de cualquier D&D – aclaro Dioses & Dones.  

Un pintor es a su color. Avello y Prior. Maestros de las gamas, inventores de las tonalidades. Diseños como colas de faisanes, escamas de gliptodontes, mica de rocas en cúspides inalcanzables. El tornasol para una capa imperial. Microcosmos cumplidos. Macrocosmos del ego.  

Hace veinte años sé de la admiración que sienten uno por el otro. Dragones, de agua y madera.

Tal vez las últimas obras deban ser como los primeros trabajos: una técnica senex puer que perfeccione obstinadamente los primeros logros límpidos de aquel puer senex. Avello y Prior lo fueron. Niños artistas. Muchachos artistas. Avello reverentemente persistió en la abstracción siempre. Prior la practica con intermitencia lustral. 

Birlo a Hugo Padeletti su párrafo sobre el logro sintético, redondo, cantado. “(…) comparto el punto principal del arte poética de Verlaine: ‘De la musique avant toute chose’, y la estética formulada, entre otros, por Walter Pater, de que todas las artes aspiran a la condición de la música. ¿Qué condición? La de poder prescindir de la mimesis: lo que Kant fue el primero en llamar “belleza libre” en contraposición a “belleza adherente”, y que después se llamó arte abstracto, lo cual no es sinónimo para mí, de geometría o lógica. Cuando hablo de artes abstractas o de la abstracción en las artes me refiero siempre a la multívoca expresividad de lo orgánico”.  

Entonces, esta muestra, la primera a dúo, lance de los blasones más temerarios, una declaración oportuna. El entusiasmo de dos camaradas por la acción.   

Buenos Aires, agosto 2003. 

Texto catálogo, Muestra Galería Van Riel