Presentación del libro. LILIANA LUKIN- OBRA REUNIDA (1978-2008)

MARTES 8 DE SETIEMBRE 2009, 19.30, CC COOPERACION.

Texto de Amalia Sato

Para empezar, dos impresiones: 

La primera vez que fui a la casa de Liliana Lukin, mientras esperaba que bajara a abrirme, vi que en la esquina de la calle Lezica estaba la Biblioteca Argentina para ciegos, con su chapa de bronce, y al darme vuelta leí en la vidriera del kiosko que queda al lado de la puerta de Liliana, dos carteles: “se vende ojo de buey”, “se hacen zurcidos invisibles”. No dudé de que estaba llegando a un lugar donde las palabras no serían inocentes.

La fascinación de Lukin por la caligrafía, basta ver su versión en teatro de papel del libro de la almohada, ilustrada por G.S. Su propia caligrafía tan antigua y perfecta escrita a tinta, homenaje a la pluma cucharita en versión rotring. Digna del análisis de algún grafólogo experto en manuscritos antiguos. Y su intuición de la unidad de trazo, cuerpo, pincel, pluma, su certeza del peso de esa insistida materialidad: tres siglos llevó en Japón el desarrollo de una escritura de mujeres, trazos y trazos estilizados, como los tonos variados de un susurro de lectura.       

Hoy, este libro que recopila y elige su trabajo de escritura.

Empiezo por el último Teatro de operaciones.

Teatro: un escenario, una recuperación de la puesta en escena de las operaciones poéticas desplegadas. La mención forzada: campo que concentra, franja de gasa, este humo una catástrofe en mi vida. la palabra lanzada en una operación riesgosa, en tours de force obvios y casi impúdicos, para que se creen halos alrededor. 

Y el cuerpo dolorido en la postura de escribir. 

Un libro que se presenta con tersura, con esas láminas en transparencia, pero cuyos cantos podrían tener el papel aserrado y rasposo, que lastimara como el eco de los bosques que forman la escena. 

Y un libro, que se destaca y se comprende como el último, el que con más aspereza habla de un cuerpo en decadencia y dolor, con la intromisión de una retórica inédita, por inventar.

El anterior a éste no figura en la antología. Su título, La ética de Spinoza, cita una lectura que significa revuelta gigantesca. Y que leo como invocación, misión, válida por proferida, como meta, y también como referencia a partir de la que: descomposición, cuerpos, palabras que iban creando su halo en libros anteriores, se resitúan en otro tono, pasional y absolutamente político. 

La construcción de un relato carnal

Que se revela como copia y confirmación? (Las preguntas, p 233)

La aparición de la palabra cuerpo desde Cortar por lo sano, se espinozea desde ahora, como la escansión de una materialidad en medio del lirismo. Qué puede un… Cuerpo y no cadáver, para contornear el agobio. 

Cada- ver- es, la salvación por giros y perspectivas, en lecturas y lecturas.

En Cartas, Las Preguntas, Retórica Erótica, la captura provocativa de una oposición entre masculino/femenino, una dialéctica entre o/a, ejercida hasta cierta saturación, “padecimiento” de la puesta en escena de la fragilidad, con un dramatismo demandante, que recoge el estatuto de un régimen amoroso, que Construcción Comparativa estalla con nuevos enlaces metafóricos liberadores.   

En comentarios anteriores, Beatriz Sarlo destacó de “Pandora huele” la palabra como testigo de cargo, y Tununa Mercado junto con Monteleone y Nicolás Rosa señalaron la insistencia constitutiva del ojo, la mirada, (She is looking us, she is looking as Lukin jugueteaba Tununa), mientras Gruner proponía una deslectura, por cierta pasión por el malentendido para “Cartas”. 

Este libro, Obra reunida es de hecho, un cuerpo, un corpus/objeto donde toda la obra escogida es testigo de cargo. Testigo de cargo de años de lecturas y pruebas. Elijo como un posible compendio de palabras clave del mundo de Lukin el poema. 

Costurerita

Urdir la forma en el género

Pegar partes tocar cuerpos

Plegar blandiendo agujas sellando

El futuro del cuerpo su disfraz inútil

Esa copia de la memoria primera 

Que añade y recorta tras el brillo

El zumzum de las hojas abriendo

Bordes

Tajeando ranuras por donde mirar 

(p 75, Descomposición)

Ahora cabe frustrar cualquier coagulación y hacer que las palabras muten. 

Ya se anticipaba el mecanismo en Abracadabra

Una mano miente y la otra

Borra las palabras. (P.12) 

O en Malasartes – Los epígrafes como recorrido de lecturas, deudas, marcas, autorizaciones – se pedía un trabajo a partir de la citación de Gianuzzi: 

No encuentro un personal sistema de lenguaje

Quiero decir un acto de escritura

Que mis contemporáneos interpreten adecuadamente mal.

Entonces, en esta simultaneidad 

Animal del templo de la voz, caligrafía 

Oral, reino de lo inútil: en el centro

Difuso y pleno de las simultaneidades,

Una enorme boca tragará 

Nuestra incomodidad.  (5, Ingeniería natural, Teatro de operaciones)

donde Lukin ya hizo, por esta operación de simultaneidad, de pase sincrónico, que condensa 30 años de su escritura, hizo “de lo mío lo otro”, hacer nosotros “de lo otro todo mío”. Una cifra generacional, 30. 

Eso, hacer de lo otro todo mío. Leer. Leer a la poeta, querida amiga, Liliana Lukin.