Homenaje a V.H de Mercedes Roffé

Placer de tener entre manos un libro engamado en el arco del sepia. Como una caja laqueada de alguna madera preciosa, en el tono vintage de ese pigmento de una criatura marina que es color de grabados y dibujos y fotos con su categoría agée.
Un libro que se declara tributo a Victor Hugo y a sus más de cuatro mil dibujos, esos “brown washes” esbozados en papeles minúsculos, en cualquier hoja o cuaderno, con los elementos adecuados del hacer artístico o con borra de café, o té o cualquier licor que los dedos incansables de su autor encontraran. Esa obra secreta, manirrotamente obsequiada a amigos, que se decía deudora de Goya y cuya libertad, que oscilaba entre lo figurativo y lo abstracto o lo onírico,
deslumbró a los surrealistas.
También las manos de la amiga poeta, escaparon del teclado o la pluma que las entregaba a la labor de escritura y, con añoranza también del buril de su padre grabador, empezaron a experimentar con tintas, con pinceles, y luego con cámaras captando en su marcha flaneur fragmentos de graffitis, o encuadrando superficies que informalmente convocaban al desciframiento de una escritura, o a su
gestación. Eso bien lo supieron las damas de la Corte japonesa, cuando durante siglos fueron deshaciendo el cuadrado de los ideogramas en filamentos que
fueron los trazos de la escritura fonética, o escritura
de mujeres, con la caligrafía de hierbas.
Hay ya en las experiencias de Mercedes poemas ecfrásticos y escritura asémica, y sus fotos dialogando con poemas en afinidad electiva, y también hay promesa de poemas suyos interactuando con collages afines. Pero este libro es una conversación entre imágenes. Nació en un castillo de Umbria (el Civitella Ranieri), donde la poeta disfrutaba de una beca y tenía a disposición una biblioteca, y allí descubrió el maravilloso volumen Stones and Stains, the drawings of V.H. Y este deslumbramiento ante este corpus de trabajos, con su rapidez de sketch, registro de todo lo
que llamaba la atención del escritor: un detalle, un paisaje, un rincón urbano, la lleva a ordenar algunas de sus fotos en un pantone mimético. Honrar a su modo la segunda vocación o don de VH. Un arco de imágenes fotográficas de Mercedes Roffé que hacen aterciopelado eco a esa obra secreta.

Amalia Sato, 10 de febrero de 2021
Buenos Aires, Argentina

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